Por qué visitar Bonaire

Una pequeña isla con arrecifes protegidos, flamencos, vientos alisios y sin turismo de masas. Esto es lo que diferencia a Bonaire de sus vecinas más concurridas.

Bonaire es una pequeña isla del sur del Caribe y forma parte de los Países Bajos caribeños. Es más tranquila que muchas de sus vecinas. Aquí no hay playas abarrotadas, grandes resorts ni mucha vida nocturna. Lo que sí hay es espacio, naturaleza y un ritmo relajado.

El mar es el principal motivo para venir. Las aguas que rodean la isla forman el Bonaire National Marine Park, con más de 80 puntos de buceo y muchos arrecifes a los que se llega desde la orilla. Los principiantes encuentran escuelas de buceo y guías, y los buceadores con experiencia, paredes empinadas y cursos avanzados.

En tierra está el Washington Slagbaai National Park, con senderos, acantilados y playas apartadas. La isla tiene más de 200 especies de aves, entre ellas flamencos en las salinas del sur, además de burros salvajes, cabras e iguanas. Bonaire se esfuerza mucho por proteger tanto sus arrecifes como su tierra.

La cocina mezcla influencias caribeñas, neerlandesas y latinoamericanas, del pescado fresco al keshi yena. Gracias al viento alisio hay menos humedad que en muchas otras islas del Caribe, con temperaturas entre 25 y 31 °C todo el año. Y la gente de Bonaire es conocida por su calidez y su hospitalidad.